miércoles, 27 de noviembre de 2013

Los olvidos de Pablo.

Te gustaba estar de vez en vez un poco distante de mi mano
Amabas olvidarme por unos instantes del día
A veces incluso olvidas mi nombre
Decías que aún querías besarme el aura, y que recordarías mi mirada
Tus nudillos solían estar siempre tan fríos, así como tus labios.
                     7:30-
                         Me despertó el aroma de tu camisa que ocupaba como almohada, parecía que nunca estuvimos dentro de la
                            Posibilidad de estar juntos... ahí tomados de las manos, amándote y quizá tú queriéndome
Me repetía cada noche que tú volverías, que me asomaría por la ventana y que vería cruzar tu silueta que la vería perderse en la luz y que me mirarías
Y me esperarías como la primera vez en que nos cruzamos. Éramos unos jóvenes tontos, pero estábamos enamorados
Amabas escuchar cuando tocaba el piano y con suerte tú lo hacías conmigo, te inclinabas un poco a mi pecho y decías que amabas escuchar el latir de mi corazón
Recuerdo que cada mañana estirabas los deditos y decías que no había mejor placer que ese.
Desde ese día solo me queda extrañarte, y debo decir que me es un placer hacerlo- ¿lo es?- si lo es, me gusta pensarte más allá de los limites
Me gusta escuchar aquella canción de Sabina- Contigo, como amábamos a Sabina lo amábamos de verdad.




                           Sé que te me fuiste, sé que quizá volaste lejos, y espero mirar un día a lo lejos y verte caminar

                                     Así con ese paso vacilante que tenías y con el cigarro en la boca...



miércoles, 20 de noviembre de 2013

Desinviernos.




Pablo, yo sabia que vos te me ibas a ir de las manos
sabia que con vos Pablo, me iba a empapar los huesos incluso el alma
te llevaste aquel sofá viejo incluso te llevaste mi vida entera- y esa eras vos
ya ni los gemidos se te escuchan cuando sufrias aquel dolor de espalda
ya ni las penas se te ven en los ojos
ni la noche te a visto más por aquel oscuro callejón
Pablo te me fuiste, te me fuiste y lo peor es que no me llevaste con vos...




jueves, 14 de noviembre de 2013

Rusuét.-

Mientras ella tocaba aquel piano polvoso y ya descompuesto, él la observa,
la observa desde lo más profundo de la vieja casa.

                   -Amada Rusuét como anhelo tocar tu fría piel.
                          se decía el viejo gordo así mismo

Son los años que ya ni ese muerto soporta, son los años de su pasada vida que le pesan demasiado
esta gordo y sus huesos cada vez están más fragiles, se ahoga en su propio grito, quiere llamar a su amada Rusuét, pero no puede.

        -Se hacían las 12 menos cinco; en el reloj de Rusuét, era una mujer que ya ni dormía por causa del silencio
culpaba a las ratas de sus desvelos, culpaba a la vida de sus ojeras.
Sus piernas ya no eran blancas, eran verdes; por los moretones que la soledad le otorgaba...
tenía un viejo tocadiscos puesto en su mesita de noche, y algunas citas de Banana Yoshimoto, parecía que para ella los años no habían pasado.
                   
                               Un extraño ruido vacío llama la atención de Rusuét, parece que viene del cuarto de la segunda planta.
Le cuesta caminar, incluso le cuesta respirar. 
                                          -Maldito viejo inutil, dejame vivir en paz.- Grita Rusuét.
Desde la puerta esta el viejo gordo mirandola, quiere abrazarla, quiere incluso amarla una vez más, pero la muerte no lo deja.
             -Ven a mi amada Rusuét, ven que te quiero amar, vamonos juntos una vez más...
                     
                    Las noches pasan como siempre, las nubes se cuelan entre el biombo de la luna, los días grises parecen nunca marcharse
hace años que ese viejo esta con Rusuét, quiere llevarse a su amada...

                          1976, 12:05- La casa gruñe desde sus entrañas, parece que sufre pero no saben porqué
se escuchan ruidos en su interior, incluso gemidos ahogados en el silencio; Rusuét duerme tan tranquila, hace años que no lo hacia, su respiración por fin esta bien
se le ve más joven, se le ve más bella...
                         La casa esta tranquila, en paz se podría decir, pero hay algo extraño dentro de ella
                  el tocadiscos ya no suena más, y el piano ya no se escucha
Rusuét se a marchado con el viejo gordo, Rusuét se fue. Parece que al final nunca estuvo más viva, parece que el viejo gordo si la amó.
                      Desde aquella vez se escucha sonar de nuevo aquella melodia, mientras ya los dos viejos se aman en soledad; LA BOHÉME-CHARLES AZNAVOUR

La Bohême La Bohemia ère una flor de nuestra edad...

martes, 12 de noviembre de 2013

Iris.

Su amada Iris.
                                                  Parte 1.
                           

                            A Iris yo me la imagine, tan fragil, tan bella, incluso tan ella
                   Iris era como esa brisa de noviembre tan fría pero en tus entrañas calida, era como aquel café
que tomaste aquella tarde mientras pensabas en ella, como el viejo reloj puesto en aquella pared, le gustaba ir
le gustaba venir, pero vos la amabas.
                           Iris tenía su manera de ser, su forma, amabas la estructura de su espalda.
Te gustaba recordarla, te gustaba incluso extrañarla, y te entiendo ¿lo hago?, si lo hago, porqué Iris era
como lo que no podías tener pero vos lo anhelabas tanto que incluso llegaste a pensar que la vida misma no tenía
                       sentido para vos.
          Iris tenía esa sonrisa neoclásica, ella sabía reir de la forma en que nadie lo hace, siempre de sorpresa.
A Iris la podías convertir en poesía ¿porque lo harías?, no querías olvidarla, Iris era eso tu amada, era lo que tanto
                    amabas, era incluso el significado de lo efímero, era lo más cercano al amor,
                                           
                                            era amor, lo era.
        Me gustaba creer que Iris era como tu Maga, como lo lejano incluso si ella estaba a pocos metros de tu mano
                como lo imposible que al fin y al cabo era posible, Iris, siempre Iris de un lado al otro.


                     Recuerdo que existio un tiempo en que David se perdio del camino de Iris, siempre asomabas tu perfil
en aquella ventana, esperando a Iris, aunque sabias que Iris esa tarde no llegaría
                            Vos soñabas aún más en esos días, soñabas con entrar en su delicada mano, para
entrelazar tus dedos con los suyos, soñabas con llamarla ''Iris mi amor'' soñabas con que fuera de nuevo tu Iris...
                           
                               Pero Iris jámas dejo de ser tuya, ella siempre te recordo, incluso te espero
                         te pensaba en las noches con la esperanza que tu lo hicieras, y si que lo hacias.
           Todo te parecia malo, pero David siempre estabas vos ahí queriendo encontrar a Iris como algo casual, un encuentro repentino, pero ya planeado
querías verle a los ojos, querías que Iris volviera a ti.
               Para vos ese golpe repentino de amor, incluso ese sentimiento se te había gastado así como los cigarrillos.

   Pero decidiste dejar ese golpe de miedo, ese material mental que no te dejaba volver con Iris...
Si, la buscaste, vos ya no podías estar sin tu amada, entonces paso, aquel encuentro repentino pero ya planeado sucedio; Le hablaste y parece
que en ese momento hasta los mismos dioses celebraron contigo, ahí estaba David, ahí estaba Iris, como dos extraños lejanos amandose en silencio

                                       ¿Porqué le escribiste David?
                                               Porqué vos, le escribias a ella, te dejabas llevar por aquel impulso, porque
                                      no querías perder a Iris, porque ya no tenías ideas sobre como recuperarla, porque las ideas ya no funcionaban
                            en ese momento, porque Iris era el motivo de tus tristezas y tus alegrías.

                David busca restos de lo que fueron sus días junto a Iris, le cuesta pensar en que ella no esta más, quiere llorar pero no lo hace,
            le pesan los días, incluso le pesa el recuerdo. Le gusta recordar el día en que la inocente Iris se enamoro de él, era solo una niña.
                   

lunes, 11 de noviembre de 2013

Te escribí.

Te escribía aun porque quería estar cerca tuyo.
te escribía porque tal vez por una irronea razon me leerías.
te esperaba tan anciosa aquel día, sentada justo en el banco gris,
te anhelaba cada tarde de abril, incluso de noviembre, porqué cuando viene ese mes esperas tan ansioso que sea diciembre
y así estaba yo por vos, decidí escribirte porque no consigo saber algo.
te me vas, te me vienes como pájaros atrapados en el vacio, te me asomas a mi retina así como si nada,
no me pedís permiso para quererme, se tiene que pedir?, no lo sé, pero te escribía porque para mi
vos eras algo más que una vida en este planeta, porque quería quererte, porque quería mirarme en vos.



                                  ¿porqué te fuiste?.