sábado, 28 de junio de 2014

Utopías 2

Decían que en este lugar el pasto no crecía verde, no crecía lleno de vida, que una mariposa jamás sería ave y que un gusano no aspiraría siquiera a ser mariposa.
Que sentido tenía vivir cerca de aquel lago donde los ancianos a punto de morir observaban las puestas de sol, aunque el frío les calara las entrañas, aunque las lagrimas les empaparan su pijama ellos recordaban los ayeres en tierra firme, un pequeño colibrí se posaba en cada flor que pronto a de morir... Qué bellas eran todas ellas con un color carmesí que te dejaban ver lo bonito que eran aquellos días. El otoño se acercaba y con él venían los guerreros que con los años habían abandonado a sus mujeres por defender este mundo. Grillos saltando de acá para allá componiendo sinfonías que allá donde las personas de ojos grandes y corazones fríos no podrían escuchar, un pequeño trozo de alegría por las mañanas y una inmensa agonía por no querer morir y es que acá la muerte era algo que no llegaría hasta la puerta de tu casa, acá vivir era casi igual que morir, se sentía tan bien despertar un medio día y que allá tan lejos de ti las estrellas asomaran su rostro, mirar como corría el tiempo colina abajo, el olor a tierra seca, acá el viento soplaba de manera diferente y los ríos no arrasaban con los malos recuerdos.

viernes, 27 de junio de 2014

Utopías.

...Pero entonces las alas me servían nada más para rozar las nubes, para cargar con cientos de almas dentro mío, para ser menos prisionero de la vida. Las alas me servían para saber que allá donde el sol se asoma y aquellas nubes le cubren para que en aquel charco se reflejen pequeños rayitos los días no tenían nombre, no existía aquel señor que te recordaba que pronto has de partir de tierra firme. Las personas de ojos grandes y corazones fríos decían que acá todo era utópico, que la lluvia les empapaba porque alguien lloraba cerca del sol y este mejor se dormía y que la luna era amante del día porque la pobre se sentía tan solita en aquel cuarto donde un negro brillante te dejaba ver hasta la más mínima cicatriz que tenía cada ser que habitaba cerca de ella. Acá no se sabia si mañana morirías o si hoy al caer el sol tus ojos jamás volverían a sonreír con tal hilaridad como la mañana anterior. Las flores crecían como un árbol lo haría, los pájaros cantaban mientras un sueño dormía y la vida, la vida era eso un golpe de alegría como cuando abres la ventana y el sol te besa el pecho y el día transcurre todo bonito, tan día y menos noche.

sábado, 7 de junio de 2014

Rosa, sus desdichas, 3.

-Usted sufre porque quiere Rosa.
-No señora, es que fíjese como llueve afuera, mire que fuerte esta lloviendo... charcos por allá, charcos por acá. Mire un charco bajo sus faldas
-La casa ya es vieja Rosa y apenas tengo para el café ¿cómo podría yo cambiar el tejado?
-No importa Marta, sólo estoy esperando que se pase esta lluvia, afuera seguro hace un frío bárbaro. Estas noches le gustaban a Jaime... se preparaba café y el humo salia de su boca, le gustaba tanto mirar por la ventana como caía cada gotita. Sabe, Marta, a veces extraño a Jaime, a veces quisiera ir y decirle que es un imbécil, en cambio otras sólo quisiera envolverme en las sabanas con él.
-Rosa, Rosa... ¿Por qué sufrís tanto por ese hombre?
-Por ingenua Marta, porque le quiero al desgraciado ese, le quiero hasta lo más profundo de mis entrañas, le quiero porque él a mi no, por eso. No encuentro otra manera de explicármelo, Jaime es idiota, siempre se la pasaba buscándole un por qué a la vida, qué por qué esto, que por qué aquello y así se nos pasaron los años. Ay Marta si usted supiera lo feliz que fueron nuestros ayeres.
-Rosa, mire afuera como las correntadas se llevan las hojas de aquel árbol, vea como arrasa con todo ¿se fijo en la señora que paso corriendo? Deje de pensar ya en ese hombre, déjelo ir...
-¿Cómo podría dejarle ir? dígame Marta, si le extraño cada miserable noche, si le pienso como loca por las mañanas, extraño su mal humor y su ceño fruncido. Lo extraño y no hay manera de olvidarle, no puedo hacerlo, me niego, no podría.... Jaime será esa pequeña parte que me duele en el alma, él se fue pero me llevo consigo y yo, yo ahora sólo soy alguien que vive por vivir.