-Me gusta este lugar oscuro. –Se dijo Julie a sí
misma.
Hacía mucho que Julie no había tomado sus pastillas de
las 6:00 am, se pasaba todo el día sentada en aquel frio piso, con suerte
cantaba alguna que otra canción en una voz tan baja que apenas y ella
escuchaba.
En muchas ocasiones la encontró dormida, estaba tan pálida,
su cabello parecía estar en otoño, puñados de el caían al piso, sus piernas
estaban flacas y con morenotes, algo era seguro Julie habita enfermado otra
vez.
-¿Qué te pasa Julie? Le pregunto aquel hombre con voz
de lastima.
-Mejor di, que no me pasa. Le contesto Julie un poco
brusca.
Cargaba en
sus ojos tanto dolor, y sus huesos eran el reflejo de la mala salud que tenía.
-Julie, vamos a salir, vístete Julie iremos al médico.
Apenas y le escuchaba Julie, siempre se centraba en un
punto vacío en el horizonte, casi siempre mantenía la mirada fija buscando algo
que obviamente no estaba
-Buenos días Doctor Ben.
-¿Qué te trae de nuevo por acá buen hombre?
-Julie enfermo de nuevo, y esta vez es un poco más
grave.
Julie estaba al otro lado del pasillo sentadita en una
banca, con las piernas encogidas y su vestidito rosa.
-Julie, ven acá. –Le dijo aquel hombre.
-¿Julie no has tomado tus medicamentos cierto? –Le dijo
el Doctor.
Julie no contestaba, parecía que no estaba ahí.
-Doctor, lleva semanas así, yo no sé qué hacer, con mi
trabajo no puedo estar siempre a su pendiente, es mejor dejarla unos días acá
en el hospital así mejorara.
Y así fue, Julie pasó sus siguientes semanas en aquel hospital.
Solamente era una niña, cuando Julie conoció a aquel
hombre, siempre se quejaba de la ropa sucia, de las telas de araña en las
ventanas, y a veces de la vida. Era una niña insegura, un poco deprimida, pero
era su Julie. Sus días iban de maravilla, él siempre llegaba de su trabajo y
encontraba a Julie sentada en el sofá tomando café y comiendo palomitas a veces
llegaba por las madrugadas y la encontraba dormida en aquel mismo sofá
esperando a su amado.
No entendía porque Julie enfermo de un momento a otro,
parecía que su Julie se había marchado con aquella primavera, parecía que su
niña estaba dormida y no lograba despertar, aquella enfermedad se la había arrancado
de sus brazos.
3:50 am.
-Je t'ai attendu cent ans dans les rues en noir et blanc
Tu es venu en sifflant…
Cantaba Julie para sus adentros cada
madrugada.
-Buenos días mi amor, ¿Cómo has amanecido?
Julie solo lo mira, y de nuevo sus ojos
parecen tener aquel brillo.
-¿Por qué me has dejado aquí? –Pregunta
aquella chica con una voz un poco quebrantada.
-Porque me importas Julie, no quiero que
sigas mal por mi culpa.
Aquella chica de piel blanca y cabellera
larga en un color café se había marchado, parecía que Julie cada día enfermaba más
aquellas células corriendo por sus venas, queriendo ganar una batalla contra
ella misma.
-Perdón por ser una carga. –Le decía Julie
con los ojos bajos.
-No eres una carga, no soportaría perderte,
sé que ganaremos la batalla de nuevo, sé que vamos a llegar a casa a escuchar Éblouie Par La Nuit, sé que te veré de
nuevo sentada en aquel sofá esperándome con tu sonrisa torcida, sé que te veré
de nuevo sonriendo por aquellos zapatos rojos que un día te regale, sé que serás
mía de nuevo, lo sé…
Aquel mismo día, Julie sufrió una recaída,
su nariz sangraba demasiado, sus manos estaban más frías de lo normal, sus ojos
tenía un color rojo Julie parecía ya no aguantar más aquella batalla. Estaba en
aquella camilla recordando lo feliz que fue con aquel hombre, lloraba como una
niña pequeña, no quería soltar la mano de su amor, no quería dejar de escuchar
su canción preferida, no quería ser solo un recuerdo.
-Julie, amor, háblame se que estarás bien
tenés que ser fuerte resistí yo estoy con vos. –Decía aquel hombre desesperado
y llorando como nunca.
Habían pasado ya 4 horas, Julie estaba un
poco mejor, quería ver a aquel hombre. Los doctores habían dicho que no pasaba
de esta noche.
-¿Me vas a dejar Julie?
Julie solo sonrió y sus ojos se llenaron
de lágrimas.
-Sabes que te voy a esperar en cualquier
lugar, no sé dónde iré a parar, pero quiero creer que vos iras por mí en unos
años.
Aquel hombre sentía como puñaladas en el
pecho, un nudo en la garganta no lo dejaba en paz.
-Te amo mi pequeña Julie, prometo sentarme
cada tarde en aquel sofá, mirar al horizonte y esperar verte, voy a esperarte
llegar, te voy a buscar mi amor nunca soltare tu pequeña mano.
A pesar de aquella apariencia que Julie tenía
en aquel momento, para aquel hombre ella seguía siendo tan hermosa como antes.
Se acostó a un lado de Julie y la beso, sentía
aquel cosquilleo como la primera vez que la beso en aquel callejón, quien iba a
pensar que aquel amorío de una noche pasaría a ser algo más.
12:59.
Julie se ha marchado, soltó la mano de su
amado y su corazón ha dejado de latir.
Aquel hombre llora desconsolado en aquella
camilla, porque se había ido Julie, no sabe qué hacer, fuma sin parar, se
refugia en aquel sofá, prepara café cada noche pero siempre se enfría, él nunca
lo toma.
Noche tras noche se escucha la misma canción que sale de aquella vieja
casa, se le ve aquel hombre cansado y con ojeras sentado frente a la ventana…
Je
t'ai attendu cent ans dans les rues en noir et blanc
Tu es venu en sifflant.