sábado, 14 de diciembre de 2013

La mujer que amaba a cualquiera.

Marta cada día se hace más mujercita y lo digo yo que la e visto con sus minis faldas y sus escotes que dejan ver más allá de lo que uno tendría que mirar.
Marta apenas tiene dieciseis y toda una vida bajo sus bragas, camina siempre a paso rápido
siempre esta en aquella esquina con un cigarro en la boca y sus tacones que la hacen ver un poco más alta, sus labios maquillados de un rojo intenso que hacen ver su piel un poco más blanca y sus ojos llenos de ilusión.


Me gusta pensar que Marta es de esas mujercitas que buscan amor en cualquier parte incluso en cualquier persona
vende sus besos al mejor postor, y da caricias a cambio de un poco de plata
No puedo juzgar a Marta, quién no quisiera amarla siendo tan hermosa, tan ella...
Siempre se le ve una sonrisa en el rostro y cuando lo hace apenas y notas sus ojos, tiene esa piel tan fina y transparente y una cabellera
en un tono rojizo. A veces cuando la veo pasar por un poco de leche, alcanzo a mirar sus pecas que cubren sus mejillas. Siempre que veo a Marta
me la imagino sentadita a mi lado con aquel vestidito rosa que un día uso para ir a misa un domingo, me la imagino junto a mi, mirandome a mi
y escuchando un te quiero de sus labios...

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Siempre están esos viejos regalando besos a Marta, diciendo cualquier tipo de alago incluso le cantan y Marta siempre les agradece con una sonrisa
ella no se ve como una niña de dieciseis parece que tiene treinta y cuantos, lo digo por su forma de actuar, va en la vida buscando aventuras de una noche
incluso solo de minutos, conoce lindos lugares y siempre busca la mejor ropa para sorprender a sus amoríos. Parece que mi Marta va de paso en la vida
y que solamente busca un poco de compañia y con suerte algo de cariño, es de esas chicas que dejan ver sus finas piernas y su piel tan delicada,
arreglan su cabello para llamar la atención de cualquier hombre que quiera amarlas por un momento.

No podrías resistirte a alguién como lo es mi Marta, muchos dicen que cuando estás con ella te sientes amado, supongo que es parte de su trabajo.
Le gusta beber café por las mañanas y siempre deja marcados sus labios en la taza, nunca se le ve triste, ni mucho menos amargada por la vida que le toco.

Para Marta alimentar la boca de sus tres hermanos es lo primordial y más aún cuando la vida es puta contigo, pero para ella no es una carga, más bien es un deber. Por esas cosas admiro tanto a Marta por ser ya una mujer en un cuerpo de una de dieciseis, por ser tan fría con la vida y tan calida con los demás
por alegrar las noches de las personas, y por el simple hecho de existir y de ser Marta.



Llegue a pensar que Marta es feliz haciendo eso, que nadie nunca podra darle lo que esos tipos le dan
ni siquiera yo, que quizá su vida se acostumbro a ser de esa manera, quizá existen otras formas de sentirse amada y está sea una de ellas.


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