Recuerdo que la vi aquella mañana en la parada del tren, llevaba algo extraño bajo su brazo quizá un libro pensé
sus piernas eran delgadas tanto que uno podría jurar que estaba enferma, su cabello era de un color perfectamente hermoso
con ella un suéter de lana y su bolso que decía Emily, era realmente hermosa
Me hacia realmente suspirar cada mañana que la miraba en aquella parada; siempre con un moño de color pastel
Emily mi hermosa criatura, me dueles tanto...
Una tarde de invierno estaba yo en aquel café como siempre comiéndome mi libro era mi rutina, recuerdo tan perfectamente la hora
4:05 pm Emily apareció tan pronto en aquel café, era así como esa agradable brisa que tu sientes por las mañanas cuando abres tu ventana y esta
sopla con fuerza tu rostro pero es algo realmente agradable, así era Emily
tan pronto como Emily me vio se quedo ahí, como si el tiempo se congelo y solo éramos ella y yo y nadie más
me miraba de una manera escalofriante pero por alguna razón me gustaba, ella era realmente diferente al resto, era ella y no le importaba ser nadie más.
Esa tarde no hablamos con palabras pero sin con miradas, yo puedo asegurar que es el mejor lenguaje y el más sincero que hay, esa fue mi mejor conversación
A veces recuerdo tanto a mi Emily, recuerdo esa sensación cuando ella venia y sonreía, sonreía de esa manera tan inocente. Me gustaba
mirarla por las mañanas por que justo a esa hora el sol recorría cada parte de su rostro y un poco su hombro era ahí cuando ella estaba más bella que nunca
cada peca perfectamente posicionada, aquel lunar al lado de su labio, sus ojos de un color miel y sus labios eran pálidos pero suaves
sin duda por las mañanas ella era perfecta.
Esos días fueron los mejores al lado de Emily, comencé a creer que la vida valía la pena incluso que ella valía la vida misma.
12/11
-Buenos soles maravillosa persona ¿cómo estás? ¿la mañana te trata bien?
Te miras tan bello hoy, siempre lo estas, pero hoy más que nunca... - Decía Emily con una sonrisa.
Ella siempre me recordaba que los días eran maravillosos, cualquier cosa podía hacerte feliz, incluso aquella oruga que cada mañana esta en aquella hoja
esperando convertirse en mariposa y así estaba Emily esperando soltar sus alas para iniciar su vuelo aquel vuelo al que tanto le temía, tenia miedo
que ella por fin soltara sus hermosas alas y me dejara acá con la esperanza puesta en cada día, en cada hora, con la esperanza puesta en aquel absurdo programa
de televisión, con la esperanza de verla a lo lejos sonreír como cada mañana lo hacia.
Yo probablemente había encontrado a Emily por alguna razón, por alguna maravillosa razón, y no quería dejarla ir, y no era egoísmo era quizá ''amor''
y no amor de esos que se prometen era amor por sus palabras, por su mirada, por cada arruga que se asomaba en su frente cuando reía con tanta fuerza, por cada peca,
por cada poro, amor por sus frágiles rodillas, por su espalda, por su fragancia a canela, por el timbre de su voz, era amor por Emily y no quería que eso se fuera.
Los días se me fueron pasando, el reloj no daba tregua alguna el iba así tan deprisa pero a veces tan despacio, marcando cada hora, cada minuto y cada segundo
quitándome tiempo para estar con Emily recordándome que pronto ella se marcharía, que emigraría con los días y con los pájaros que quizá ella encontraría
otro lugar donde estaría mejor, tomaría un camino tan diferente al mío, mi Emily era tan efímera, por que de eso se trata de que la felicidad sea momentánea.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario