martes, 25 de marzo de 2014

Carta a Pablo 25/3

Soy la misma que antes, sólo que más realista; y deprimida
la felicidad me parece aburrida y las personas me dan pánico
deje de lado el café por las mañanas, deje de lado las esperanzas
estoy escribiendo, es absurdo, tengo el leve presentimiento de que tú ya ni me extrañas.
Deberías de pensar en mi, al menos unos segundos del día Pablo
descubrí cosas maravillosas, cómo que las personas poseen constelaciones en su cuerpo
deje de ver ahora me dedico a mirar
la vida es maravillosa, si me estoy contradiciendo, pero lo es viejo amigo; lo es
deje de esperarte, ahora ya no tomo aquellos analgésicos que tu odiabas
me gusta sentir los rayos del sol por la mañana, ciertas veces me acuerdo de ti.

Estoy hecha de miedo y de simplicidad
los lunes ahora tienen más sentido, no necesito que te preguntes un por qué
en mis ojos ha dejado de llover, pero no sabes las ojeras que me cargo...
Recuerdo cuanto te ame Pablo, recuerdo también la cicatriz que me has dejado
recuerdo aquellas veces que empape tu camisa y no de café
cuando decías que yo era lo mejor de lo peor que tenías
te llore tantas noches, te espere demasiado
dejaste tantas cosas plasmadas en mi cabeza, dejaste tu aroma en aquella chaqueta un 3 de Abril
como me gustaba sentir aquel que fue tu aroma y ahora es algo que ni sombra tiene
Hablando de sombras, la tuya se quedo conmigo, duerme conmigo
trato de ignorarla pero... Acá sigue Pablo, sigues conmigo
Quisiera ser más fuerte, no quisiera escribirte, pero me han dicho que cierto día dijiste mi nombre
aquel órgano comenzó a latir de una manera escalofriante
pero yo sé que fue una casualidad.

Es hora de dejarte ir amor, es hora de que la vida siga para mi, porque la tuya lleva su rumbo; la mía se quedo atascada
en el pasado
es hora de olvidar el timbre de tu voz
de olvidar cada arruga de tu rostro
El día-noche que leas esto; no respondas... No lo hagas amor
es hora que mi mano suelte ya tu inexistente mano
es hora de olvidar aquel invierno, aquella tarde.

No te voy a mentir Pablo, me llegaste a doler tanto, en lo más profundo de mi
dos inviernos que pasaron tan lentos, tan fríos, tan de ti, lleno de recuerdos
necesitaba decirte que Te ame amor, en verdad lo hice
pero era una niña
tú, tú en cambio eras ese ave que buscaba vuelo, buscaba nuevas aves con quién emigrar
y yo sigo aquí, pensándote
pero a punto de olvidarte.
Espero que me recuerdes, no importa si estas con ella, recuerdame
recuerdanos...

Hasta otro sueño viejo amigo.

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