Me voy al pueblo.
se me van las tristezas por unos días, extraño el olor a café tostado, últimamente soy más miserable que un trago amargo, pero ahora no. Ojala Jaime viniera a tomar un cafecito conmigo, ojala viniera y preguntase
¿Cómo estás Rosa?, no importa si lo dice en un tono odioso, yo igual le contesto, como extraño a Jaime, como extraño el sabor de la alegría... Es que Jaime jamás deja de ser un hoy yo en cambio ya fui un ayer en su vida. No quiero ser más frágil, ser más yo y menos ellos.
menos Jaime.
Espero que allá los días lloren menos.
-Rosa, 1993.
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