Escríbeme decía María, escríbeme como un enamorado escribiría en plena agonía.
El campo tenía aquel olor a maíz y los naranjos comenzaban a dar su fruto, el día transcurría lento y lleno de gratitud
el alma les sonreía con tal hilaridad a Mario y a su mujer que la casa parecía un poco menos sucia que ayer.
Olía a libertad en aquel lugar, olía a serenidad y a veces a sexo. Una velita titiritaba junto al rostro de aquella señora; cobarde que sólo hace más que llorar, parecía ahogarse en su propio recuerdo.
''París decía José, París es como una tormenta en la calle Rue Martel, llueve a montones en París, allá los amantes son el fruto de lo que llaman amor
en el canal de Saint Martín las personas quisieran lanzarse, sabes María he visto como muchas personas querían lanzarse al abismo y quedar ahí mismo
¿y los sueños? ¿y el café de don Pedro? Donde quedan los ayeres, por cierto tenes que probar el café de ese viejo amargado.
María discúlpame por contarte estas barbaridades pero no encuentro que más decirte
que bonita debes de estar, a ver cuando vamos por los campos de aquel lugar, a ver cuando volvemos a querernos.''
Las cartas jamás fueron llevabas por aquel pájaro, jamás un cartero toco la puerta y entrego una carta, jamás la luna fue testigo de las lagrimas de una joven enamorada
el sol prefería ocultarse que ser parte de las desdichas de aquella joven.
Las golondrinas le dolían al señor que había perdido a su hijo aquel 2 de agosto, -el mundo le dolía - decían los vecinos,
míralo ahí todo sucio y desahuciado, la vida le odia, le aborrece, pobre hombre... el pecho le debe presionar, cuanta miseria debe de invadirle en estos días
Pobre Juan, porque él fue un buen niño; no debió cruzar las vías del tren y este no debió adelantarse cinco minutos, él todavía estaría yendo por pan... todavía estaría corriendo y raspando sus rodillas.
Como dolían los días en este lugar repetía un marinero que años atrás dejo la mar
como nos duelen los otoños que traen consigo más que hojas y penas, allá todo debe marchar mejor, allá todos lloran y no se ocultan tras la ventana a observar la vida pasar.
Canta ruiseñor, canta
La vie je se vise en sifflant dans l'avenue de l'agonie, chante femme il chante...
José escribe cada mes y espera una respuesta, espera que la joven sepa que aún le ama y que desea mirar sus mejillas carmesí
Doña llanto llora en su habitación porque su marido un día marcho a la guerra y las noticias parecen tan lejos de llegar
Mario camina por el jardín y observa la flor que pronto ha de partir...
Las personas de ojos grandes ríen a montones y la luna les observa con vértigo, un niño llora al lado del río; sus lagrimas ya son parte de éste, ahora los recuerdos no le saben a sal
acá la lluvia pocas veces empapa el cuello de las personas y los pies se les llenan de arena y de miseria.
Cantan eternamente, cantan las golondrinas y la vida vuelve a ser vida.
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