suspiraban cerca de su pecho y más lagrimas brotaban de aquel pálido rostro
Se les miraba correr por aquellas colinas, buscaban aquel mar donde un señor de barba gruesa un 7 de abril decidió ir a-mar abierto, donde una mujer arrugada por tantas historias que se le aferraron a su frente sigue llorando, llorando las penas amargas, llorando porque un niño le ha dicho que su cabello ahora es blanco... Ella era bella piensa el señor del frente, sus pechos firmes y aventureros, sus ventanitas puestas en su rostro que al asomarse el sol se abrían.
Se les miraba correr por aquellas colinas, buscaban aquel mar donde un señor de barba gruesa un 7 de abril decidió ir a-mar abierto, donde una mujer arrugada por tantas historias que se le aferraron a su frente sigue llorando, llorando las penas amargas, llorando porque un niño le ha dicho que su cabello ahora es blanco... Ella era bella piensa el señor del frente, sus pechos firmes y aventureros, sus ventanitas puestas en su rostro que al asomarse el sol se abrían.
La flor que se a marchitado por culpa de Mario, -ah que hombre más distraído- piensa su mujer mientras prepara aquel asado que su marido tanto ama.
El día transcurre porque la noche en unas horas será testigo de los amantes que se aman en el piso número 3, las estrellas titiritean y la luna mengua mientras que una joven de piernas delgadas tan perfectamente talladas corre por el campo con aquel vestido rosa, corre soñando con un día encontrar a Jose.
Jose escribía una carta que jamás llegaría a María, aquella joven que solía correr por el campo. El alma arde y los pies se llenan de arena piensa Jose.
Los días transcurren todos extraños, todos pálidos, todos fríos, las gentes de ojos grandes vigilan cada alma que intenta marcharse de aquel lugar.
Así son los días aquí piensa aquel pobre hombre que acaba de perder a su hijo, así son las cosas cuando uno no esta muerto.
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